La aparente tregua entre Shakira y Gerard Piqué ha saltado por los aires tras el multitudinario concierto de la barranquillera en la playa de Copacabana, Río de Janeiro. Lo que prometía ser una fiesta de la música se ha transformado en el detonante de una nueva e intensa batalla legal que promete acaparar los titulares internacionales, demostrando que las tensiones entre la expareja están lejos de solucionarse.
El motivo principal del monumental enfado del exfutbolista radica en unas declaraciones que la cantante realizó ante miles de asistentes en Brasil. Al compararse con los millones de mujeres que sacan adelante a sus familias sin apoyo, Shakira afirmó rotundamente: “Yo soy una de ellas”, autodefiniéndose públicamente como madre soltera, un comentario que ha sentado muy mal en el entorno del catalán.
Para el círculo cercano a Piqué, estas palabras constituyen un reproche público directo y malintencionado que cuestiona de forma injusta su implicación como progenitor. El exjugador interpreta este discurso, replicado además en las redes sociales de la artista, como una estrategia para demeritar su rol paterno ante la opinión pública global.
Sin embargo, el conflicto va mucho más allá de las palabras. Piqué estaría analizando seriamente emprender acciones legales debido a lo que considera una sobreexposición mediática intolerable de sus hijos, Milan y Sasha, durante momentos clave de la gira mundial Las Mujeres Ya No Lloran World Tour.
Según informan diversos medios de comunicación españoles, el entorno del exdefensa central sostiene que la participación y presencia de los menores en eventos de semejante magnitud e impacto mediático se habrían llevado a cabo sin el consentimiento paterno adecuado, vulnerando presuntamente los acuerdos previos de privacidad.
La periodista Silvia Taulés confirmó que el deportista estudia acudir a los tribunales para salvaguardar de inmediato la privacidad y la imagen de los pequeños. Al ser consultado sobre el tema por las cámaras de Europa Press, Ramón Tamborero, abogado de Piqué, optó por la máxima discreción al no confirmar ni desmentir los rumores, aumentando el misterio sobre el inminente proceso judicial.
Mientras el debate social se divide entre quienes apoyan el derecho de Shakira a compartir su vida familiar en los escenarios y quienes exigen proteger a los menores, el entorno de Piqué le insiste en que denuncie. Aunque de momento no hay comunicados oficiales de ninguna de las partes, la tormenta legal parece inevitable.
