La prolongada sequía que afecta a gran parte del corredor seco hondureño está provocando una crisis entre los ganaderos, quienes reportan la muerte de reses por la falta de agua, alimento y las altas temperaturas que azotan diversas zonas del país. Productores de departamentos como Choluteca, Valle, Francisco Morazán, Yoro y Olancho aseguran que las pérdidas económicas continúan aumentando mientras esperan la llegada de lluvias más constantes.
La situación es especialmente crítica en los 75 municipios que permanecen bajo alerta por sequía, donde los potreros se han secado y las fuentes de agua presentan niveles mínimos. Ganaderos señalaron que se prepararon para enfrentar el verano hasta mayo, confiando en el inicio de la temporada lluviosa, pero el retraso de las precipitaciones agotó las reservas de alimento destinadas al ganado.
Productores de la zona sur relataron que numerosas vacas han perdido peso de forma acelerada y algunas han muerto debido al calor extremo y la falta de pasto. Además, denunciaron que el costo del concentrado y otros suplementos alimenticios se ha incrementado considerablemente, dificultando aún más la supervivencia de los animales.
Ante este panorama, organizaciones ganaderas han solicitado apoyo urgente para la entrega de alimento suplementario y otras medidas de emergencia que permitan evitar mayores pérdidas en el sector. Mientras tanto, expertos advierten que la recuperación de los potreros dependerá de lluvias constantes durante varias semanas, por lo que la situación podría prolongarse si las condiciones climáticas no mejoran en los próximos días.
La crisis también amenaza con impactar la producción de leche, carne y derivados lácteos, generando preocupación entre productores y consumidores. Autoridades de gestión de riesgos han reconocido que las zonas más afectadas por la sequía requieren atención especial para reducir las consecuencias económicas y sociales derivadas de uno de los períodos más secos registrados en los últimos años.
