La crisis de agua potable continúa agravándose en la capital hondureña, donde más de 280 colonias enfrentan serias dificultades para acceder al vital líquido, obligando a miles de familias a depender de camiones cisterna, reservorios artesanales y de las escasas lluvias que se registran en la ciudad.
Líderes comunitarios y representantes de juntas de agua advierten que la problemática ha alcanzado niveles críticos y demandan a las autoridades acelerar proyectos de infraestructura hídrica que permitan garantizar el abastecimiento para una población que crece constantemente mientras la capacidad de suministro permanece prácticamente estancada.
Familias pagan altos costos por agua
El presidente de las Juntas de Agua del Distrito Central, Manuel Amador, denunció que cientos de barrios y colonias permanecen fuera de la red de distribución del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), situación que obliga a sus habitantes a comprar agua a precios elevados.
Según explicó, en varios sectores de la ciudad el barril de agua puede alcanzar hasta los 100 lempiras, especialmente en zonas altas donde el acceso es más complicado. Esta realidad representa una fuerte carga económica para familias de escasos recursos que deben destinar parte importante de sus ingresos para garantizar el consumo diario.
Amador señaló además que muchas viviendas han optado por construir sistemas improvisados para recolectar agua lluvia; sin embargo, la prolongación de la temporada seca ha reducido significativamente la efectividad de esta alternativa.
Cuestionan capacidad de respuesta institucional
El dirigente comunitario también criticó la limitada capacidad operativa de las instituciones encargadas del abastecimiento de agua, asegurando que la cantidad de cisternas disponibles resulta insuficiente para atender la demanda existente.
De acuerdo con sus declaraciones, apenas unas pocas unidades de distribución están destinadas a cubrir las necesidades de decenas de colonias afectadas, una situación que considera imposible de sostener ante la magnitud de la emergencia.
Asimismo, denunció falta de comunicación entre las autoridades responsables y los representantes comunitarios, quienes aseguran no recibir respuestas oportunas a las solicitudes relacionadas con el suministro de agua.
Emergencia hídrica y racionamientos continúan
Ante la escasez del recurso, la Alcaldía Municipal del Distrito Central mantiene vigente una declaratoria de emergencia por 90 días y ha reiterado el llamado a la población para hacer un uso responsable del agua.
Las autoridades municipales han informado que las represas Los Laureles y La Concepción, principales fuentes de abastecimiento para Tegucigalpa y Comayagüela, continúan registrando niveles inferiores al 40% de su capacidad, lo que obliga a mantener los esquemas de racionamiento que en algunos sectores alcanzan hasta cinco días sin servicio.
El alcalde Juan Diego Zelaya ha señalado que la recuperación de los embalses dependerá en gran medida de la intensidad y continuidad de las lluvias durante los próximos meses.
Represa San José avanza como apuesta de largo plazo
Como parte de las medidas para enfrentar la crisis, la administración municipal destaca los avances en la construcción de la represa San José, considerada una de las principales obras destinadas a fortalecer el sistema de abastecimiento de la capital.
Según datos oficiales, el proyecto registra un avance superior al 43% y se prevé que entre en funcionamiento a inicios de 2028. La obra contempla una inversión cercana a los 1,600 millones de lempiras y beneficiará a más de 300 mil habitantes de sectores como Kennedy, Miraflores, Villanueva, Venecia, Mesitas y El Tablón.
Las autoridades sostienen que la incorporación de esta nueva fuente permitirá redistribuir mejor el recurso disponible y reducir los actuales períodos de racionamiento que afectan a gran parte de la ciudad.
Expertos advierten problema estructural
Especialistas en recursos hídricos coinciden en que la crisis que enfrenta Tegucigalpa no es producto únicamente de la falta de lluvias, sino de décadas de insuficiente inversión en infraestructura y planificación.
El hidrólogo Max Ayala explicó que varios proyectos estratégicos destinados a aumentar la capacidad de almacenamiento han permanecido paralizados durante años, mientras la población capitalina continúa creciendo aceleradamente.
“El principal problema es que la demanda de agua ha aumentado considerablemente, pero la infraestructura para abastecer a la ciudad no ha crecido al mismo ritmo”, señaló el experto.
Ayala recordó que proyectos como Guacerique, Río del Hombre, San José y Jiniguare han sido planteados desde hace décadas sin lograr concretarse plenamente, situación que ha limitado la capacidad de respuesta ante períodos prolongados de sequía.
Pérdidas de agua agravan la situación
A la falta de nuevas fuentes de abastecimiento se suma el deterioro de la red de distribución. Según estimaciones técnicas, entre el 40% y el 50% del agua que sale de las represas se pierde debido a fugas, tuberías dañadas y fallas en válvulas.
Los expertos consideran que la reducción de estas pérdidas debe convertirse en una prioridad inmediata para mejorar la eficiencia del sistema y garantizar un acceso más equitativo al recurso.
Mientras tanto, miles de capitalinos continúan enfrentando largas jornadas sin agua en sus hogares, a la espera de que las lluvias permitan recuperar los embalses y de que los proyectos de infraestructura prometidos logren finalmente convertirse en una solución duradera para la crisis hídrica que afecta a la ciudad.
