Irán invitó al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a inspeccionar sus instalaciones nucleares e identificar sus depósitos de material enriquecido, en el marco del nuevo entendimiento alcanzado con Estados Unidos, según reveló el enviado especial del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, en una presentación ante legisladores estadounidenses.
De acuerdo con la información divulgada, Irán habría enviado una carta formal al OIEA, dirigida a su director general Rafael Mariano Grossi, en la que solicita el despliegue de inspectores internacionales para verificar y rastrear las reservas de uranio enriquecido del país, un punto considerado central para la verificación de cualquier acuerdo nuclear. La revelación se produjo el mismo día en que el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, respaldó públicamente las negociaciones directas con Washington, lo que representa un giro en la postura oficial del régimen iraní.
Witkoff informó ante el Congreso estadounidense que la comunicación iraní formaría parte de un memorando de entendimiento recientemente firmado entre ambas partes, en el cual se establece la posibilidad de acceso técnico del OIEA a territorio iraní. Según las fuentes citadas, la carta permitiría al organismo internacional identificar el material nuclear enriquecido y supervisar su localización, en un contexto en el que el monitoreo ha estado limitado durante los últimos meses.
El director general del OIEA, Rafael Mariano Grossi, se encuentra en Ginebra participando en actividades académicas previstas, donde reiteró la importancia del rol del organismo en los procesos de verificación nuclear. Grossi ha señalado en distintas ocasiones que el nivel de acceso técnico en Irán ha sido insuficiente, pese a que el organismo mantiene comunicación con las autoridades iraníes.
El funcionario argentino precisó que los inspectores del OIEA han realizado inspecciones parciales en territorio iraní, aunque no con la amplitud requerida para garantizar una supervisión completa del programa nuclear. También confirmó que evalúa su participación en una reunión internacional prevista en Bürgenstock, donde se abordarán temas vinculados a la seguridad nuclear global.
La invitación iraní se considera un elemento clave dentro del proceso de verificación, especialmente porque el OIEA lleva más de un año sin acceso pleno a las instalaciones nucleares del país. Tras los ataques registrados en 2025 contra infraestructura nuclear iraní, el Parlamento de ese país suspendió la cooperación con el organismo, obligando a la salida de los inspectores por razones de seguridad.
Posteriormente, un acuerdo alcanzado en El Cairo en septiembre de 2025 intentó restablecer las inspecciones, aunque este fue suspendido semanas después por el propio Teherán, bajo el argumento de falta de independencia del organismo internacional. Desde entonces, el monitoreo del programa nuclear iraní ha permanecido limitado y sujeto a tensiones diplomáticas.
El trasfondo del conflicto se remonta a la salida de Estados Unidos del Acuerdo Nuclear de 2015 (JCPOA), decisión tomada durante la administración de Donald Trump, lo que llevó a Irán a ampliar progresivamente su programa de enriquecimiento de uranio. Para inicios de 2026, informes internacionales estimaban que el país acumulaba cerca de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, nivel considerado cercano al grado necesario para uso militar.
En este contexto, los ataques de 2025 y 2026 contra instalaciones estratégicas iraníes afectaron parte de la infraestructura nuclear, aunque la magnitud de los daños no ha podido ser verificada de forma independiente debido a la ausencia de inspectores en el terreno.
El nuevo memorando de entendimiento abre un periodo de 60 días de negociaciones técnicas entre Irán y Estados Unidos para definir un acuerdo permanente. Sin embargo, el proceso ha generado cuestionamientos en el Congreso estadounidense, donde legisladores de distintos partidos han advertido que el texto carece de mecanismos claros de verificación y control.
Mientras tanto, en Irán, el portavoz parlamentario Mohammad Bagher Ghalibaf advirtió que Teherán no necesariamente cumplirá todos los compromisos asumidos, lo que aumenta la incertidumbre sobre la implementación del acuerdo. Analistas internacionales señalan que, pese al acercamiento diplomático, persisten profundas tensiones estructurales entre ambas partes.
La postura pública de Mojtaba Khamenei resulta especialmente relevante, ya que durante décadas los líderes supremos iraníes rechazaron el diálogo directo con Washington. El cambio de posición abre una nueva etapa diplomática, aunque expertos advierten que el marco ideológico de confrontación entre ambos países permanece intacto.
En paralelo, el director del OIEA, Rafael Grossi, ha insistido en que cualquier acuerdo sin un sistema robusto de inspecciones podría convertirse en una “ilusión de acuerdo”, lo que refuerza la importancia de la carta enviada por Irán como primer paso hacia un eventual mecanismo de verificación internacional más amplio.
