La temporada de huracanes en el Atlántico comenzó este 1 de junio, con pronósticos que apuntan a una actividad por debajo de lo normal, aunque con advertencias de vigilancia constante para países como Honduras debido a su alta vulnerabilidad a lluvias intensas y fenómenos asociados.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima la formación de entre 8 y 14 tormentas con nombre durante 2026, de las cuales entre 3 y 6 podrían convertirse en huracanes y hasta 3 alcanzar categoría mayor.
Por su parte, la Universidad Estatal de Colorado proyecta una actividad ligeramente inferior al promedio, con 13 tormentas nombradas, 6 huracanes y 2 huracanes mayores en la cuenca del Atlántico, en un escenario influenciado por la posible formación del fenómeno de El Niño.
A pesar de las proyecciones moderadas, los expertos recalcan que una temporada menos activa no reduce el riesgo, ya que un solo sistema puede generar graves impactos si afecta directamente zonas vulnerables, especialmente en regiones montañosas como las de Honduras.
El Centro Nacional de Huracanes informó que no se prevé formación de ciclones en los próximos siete días, pero mantiene vigilancia permanente sobre el Atlántico, el mar Caribe y el golfo de México, recordando que la temporada ciclónica se extiende hasta el 30 de noviembre.
