13 municipios de Honduras mantienen una década marcada por la tranquilidad y cero homicidios

13 municipios de Honduras mantienen una década marcada por la tranquilidad y cero homicidios

A pesar de los desafíos de seguridad que enfrenta Honduras, un grupo reducido de municipios ha logrado mantenerse alejado de los altos índices de violencia durante los últimos años. Según registros del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), 13 municipios son considerados “municipios blancos” por registrar una baja incidencia de homicidios entre 2016 y 2025.

El análisis, elaborado con datos validados por la Mesa Interinstitucional de Validación de Muertes por Causa Externa, integrada por el ONV, la Policía Nacional, el Ministerio Público y el Registro Nacional de las Personas (RNP), revela que estas localidades lograron mantener períodos prolongados sin muertes violentas, pese al contexto nacional de inseguridad.

El caso más destacado es el de Mercedes de Oriente, en el departamento de La Paz, único municipio del país que no reportó ningún homicidio durante toda la década analizada.

Le siguen Humuya, en Comayagua, y Lauterique, en La Paz, municipios que acumularon nueve años sin registrar muertes violentas. En Humuya únicamente se contabilizó un homicidio en 2017, mientras que Lauterique registró su único caso en 2021.

Otros municipios incluidos en la lista son Morolica, en Choluteca, y San Miguelito, en Francisco Morazán, con ocho años sin homicidios.

Además, localidades como Villeda Morales (Gracias a Dios), Dolores Merendón (Ocotepeque), Yauyupe (El Paraíso), San Isidro (Choluteca), Cabañas (La Paz), Nueva Armenia, San Buenaventura y La Libertad (Francisco Morazán) lograron acumular siete años sin muertes violentas durante el período estudiado.

La convivencia como factor clave

En municipios como Mercedes de Oriente, sus habitantes atribuyen la tranquilidad a factores como el respeto entre vecinos, el tamaño reducido de la población, las tradiciones comunitarias y la cercanía entre las familias.

Los pobladores aseguran que la confianza permite mantener una convivencia donde las personas se conocen entre sí y existe una vigilancia comunitaria natural sobre quienes llegan al municipio.

Otro elemento señalado por las autoridades locales es la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas, una medida aprobada mediante cabildo abierto con el objetivo de reducir conflictos asociados al consumo de alcohol.

El alcalde de Mercedes de Oriente explicó que la condición de “zona seca” ha contribuido a disminuir problemas relacionados con riñas y hechos violentos.

Un contraste frente al panorama nacional

Los resultados de estos municipios contrastan con la realidad de otras zonas del país que continúan registrando altos niveles de violencia, especialmente en áreas urbanas con mayor concentración poblacional.

El Observatorio Nacional de la Violencia destaca que estos territorios representan ejemplos de cómo la organización comunitaria, la convivencia pacífica y las medidas preventivas pueden convertirse en factores importantes para reducir los índices criminales.

Aunque muchos de estos municipios enfrentan limitaciones económicas y falta de oportunidades, sus habitantes han logrado conservar entornos donde la seguridad y la tranquilidad forman parte de la vida cotidiana.

Para expertos en seguridad, estas experiencias pueden servir como referencia para impulsar estrategias de prevención y fortalecer los vínculos comunitarios en otras regiones de Honduras.

editor

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