La crisis hídrica que enfrenta la capital hondureña ha incrementado la importancia de las fuentes de agua subterránea, consideradas actualmente uno de los principales recursos para sostener el abastecimiento de miles de familias ante la disminución de los niveles en las represas que alimentan el sistema de distribución.
Especialistas en recursos hídricos advierten que en el Distrito Central podrían existir más de 1,500 pozos de agua, aunque únicamente una parte de ellos ha sido identificada y documentada oficialmente, lo que representa un reto para las autoridades en materia de regulación, monitoreo y aprovechamiento sostenible.
La coordinadora de la Maestría en Recursos Hídricos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Tania Peña, explicó que diferentes investigaciones académicas han permitido localizar alrededor de 500 pozos con información técnica verificada, pero señaló que el número real sería considerablemente mayor debido a la existencia de perforaciones privadas y otras que aún no forman parte de ningún registro oficial.
Los pozos se convierten en una alternativa ante la sequía
La académica indicó que la disminución de las reservas de agua en las represas obliga a considerar las aguas subterráneas como una fuente estratégica para garantizar el suministro durante los próximos meses.
Según explicó, estos pozos representan una alternativa importante para enfrentar los efectos de la sequía; sin embargo, advirtió que su utilización debe realizarse bajo criterios técnicos que permitan evitar la sobreexplotación de los acuíferos.
Peña recordó que la legislación hondureña establece que el uso prioritario del agua debe destinarse al consumo humano, por lo que hizo un llamado a que cualquier decisión relacionada con la distribución del recurso tenga como principal objetivo garantizar el abastecimiento de la población.
Alertan sobre la falta de planificación
La especialista manifestó que durante muchos años las reservas subterráneas han sido utilizadas sin una planificación integral que permita asegurar su recuperación natural.
Explicó que la extracción constante, sin mecanismos adecuados de control y sin acciones orientadas a proteger las zonas de recarga, podría comprometer la disponibilidad de agua en el futuro.
Asimismo, señaló la importancia de realizar estudios periódicos para conocer tanto la cantidad como la calidad del agua almacenada en los acuíferos, ya que esto permitirá establecer límites de extracción y diseñar estrategias para un manejo sostenible del recurso.
Protección de las zonas de recarga
Otro de los aspectos considerados fundamentales por los especialistas es la conservación de las áreas donde el agua de lluvia se infiltra hacia el subsuelo y alimenta los acuíferos.
La pérdida de cobertura forestal, el crecimiento urbano desordenado y los cambios en el uso del suelo reducen la capacidad de recarga natural, lo que disminuye progresivamente la disponibilidad de agua subterránea.
Por ello, la académica destacó que la protección de microcuencas, bosques y áreas de infiltración debe formar parte de cualquier estrategia para enfrentar la crisis hídrica que afecta a la capital.
Piden priorizar el consumo humano
Ante el escenario de escasez, la especialista consideró necesario revisar la distribución del recurso hídrico y priorizar aquellos usos considerados esenciales.
Indicó que las autoridades deberán evaluar cuidadosamente el destino del agua disponible, privilegiando el abastecimiento para consumo humano y los servicios sanitarios, antes que actividades recreativas o de otro tipo que puedan representar un mayor consumo.
Asimismo, insistió en la necesidad de fortalecer la coordinación entre instituciones públicas, gobiernos locales, academia y ciudadanía para implementar políticas de conservación y uso eficiente del agua.
Un llamado a prepararse para el futuro
Los especialistas coinciden en que la actual crisis representa una oportunidad para replantear la forma en que se administran los recursos hídricos del país.
Además de responder a la emergencia inmediata, consideran indispensable impulsar políticas permanentes orientadas a proteger las fuentes de agua, mejorar el monitoreo de los acuíferos, fortalecer la planificación territorial y promover una cultura de uso responsable del recurso.
Mientras los niveles de las represas continúan bajo presión debido a la prolongada sequía, los pozos subterráneos se consolidan como un componente esencial del abastecimiento de agua en Tegucigalpa, aunque su sostenibilidad dependerá de las decisiones que se adopten para garantizar su conservación y manejo responsable a largo plazo.
