El propietario del restaurante argentino “El Barba” salió al paso de la polémica generada luego de que un cliente denunciara una supuesta agresión tras ser retirado del establecimiento por portar una camiseta de la selección de Inglaterra, asegurando que la situación no terminó en una agresión física y que la decisión fue tomada para evitar conflictos dentro del local.
La controversia surgió luego de que el creador de contenido Fernando Ramos difundiera que su hermano habría sido obligado a quitarse la camiseta o abandonar el restaurante mientras se encontraba consumiendo en el lugar. Según su relato, un miembro de seguridad habría intervenido y lo habría sujetado para sacarlo del establecimiento, situación que calificó como un acto relacionado con la rivalidad histórica entre Argentina e Inglaterra.
Ante estos señalamientos, el dueño del negocio confirmó que sí pidió al cliente retirarse, pero rechazó que haya existido una golpiza o maltrato físico. Explicó que la persona tenía dos opciones: cambiarse la camiseta o abandonar el restaurante, debido al contexto futbolístico que se vivía y la tensión que podía generar la presencia de una prenda alusiva a la selección inglesa.
Según la versión del empresario, el conflicto aumentó cuando el cliente presuntamente reaccionó con insultos y se negó a salir del establecimiento, por lo que solicitó apoyo al personal de seguridad para acompañarlo fuera del local.
El propietario detalló que el guardia únicamente habría utilizado la fuerza necesaria para retirarlo y sostuvo que, una vez afuera, el hombre permaneció durante un tiempo prolongado en las cercanías del restaurante, donde continuó expresando su molestia e intentando discutir con otras personas.
Asimismo, afirmó que existen cámaras de seguridad que captaron lo ocurrido y aseguró estar dispuesto a entregar las grabaciones a las autoridades correspondientes en caso de ser solicitadas, con el objetivo de aclarar si hubo o no una agresión durante el incidente.
El dueño del establecimiento explicó que su reacción estuvo relacionada con la histórica rivalidad deportiva entre Argentina e Inglaterra y con la intención de mantener un ambiente tranquilo dentro del restaurante durante una jornada marcada por el fútbol. No obstante, reconoció que la situación pudo haber generado incomodidad y ofreció disculpas por el momento vivido.
Hasta el momento, ambas partes mantienen versiones diferentes sobre lo ocurrido. No se ha confirmado la existencia de una denuncia formal ni se ha informado sobre una investigación oficial que determine responsabilidades por el incidente.
