La prolongada sequía que afecta al corredor seco hondureño ya está generando un impacto directo en la actividad ganadera del país, con reportes de mortandad de reses en distintos municipios y advertencias de productores y autoridades locales sobre una crisis que podría profundizarse en las próximas semanas si no mejoran las condiciones climáticas.
Productores, alcaldes municipales y organizaciones del sector agropecuario coinciden en que la escasez de agua y alimentos para el ganado ha comenzado a provocar pérdidas significativas, especialmente entre pequeños y medianos ganaderos que dependen de la producción bovina como principal fuente de ingreso.
Sin embargo, a pesar del incremento de los reportes, no existe hasta el momento una cifra oficial consolidada que permita establecer la magnitud real de las pérdidas a nivel nacional.
Sequía golpea al corredor seco y afecta la producción pecuaria
Las condiciones de sequía prolongada han impactado especialmente a zonas del sur, centro y occidente del país, donde los productores reportan la reducción de pastos, el secado de fuentes de agua y el debilitamiento progresivo del hato ganadero.
De acuerdo con estimaciones de actores del sector, al menos un centenar de reses habrían muerto en diferentes departamentos en los últimos meses; sin embargo, estas cifras corresponden únicamente a reportes parciales y no a un registro oficial consolidado.
En municipios como Apacilagua, El Triunfo, Nueva Armenia y zonas de Santa Bárbara, las autoridades locales han confirmado la presencia de animales muertos o en condiciones críticas debido a la falta de alimento y agua.
Productores advierten que la situación es crítica
Representantes del sector ganadero aseguran que la situación actual responde a una combinación de factores acumulados, entre ellos la falta de reservas alimenticias tras un invierno irregular y el impacto de las altas temperaturas registradas en la temporada seca.
El presidente de la Federación de Ganaderos y Agricultores del Sur de Honduras (Fegasurh), Moisés Argeñal, explicó que muchos productores no lograron almacenar suficiente forraje para enfrentar la actual sequía.
“Hoy no estamos pensando en producir leche ni carne, sino en mantener las vacas vivas”, expresó.
Argeñal también advirtió que la falta de apoyo en insumos como heno, silo y melaza agrava la situación en las fincas, donde en algunos casos ya se reportan animales caídos o muertos.
Asimismo, reconoció que no existe un sistema unificado de registro que permita conocer con precisión la cantidad de ganado perdido.
Municipios reportan pérdidas en aumento
Las alcaldías de varios municipios han comenzado a documentar los efectos de la sequía en el sector ganadero, aunque coinciden en que los datos aún son preliminares.
En Nueva Armenia, Francisco Morazán, el alcalde Edward Andino informó que se han registrado al menos diez vacas muertas, además de afectaciones en la producción agrícola por la falta de humedad en los suelos.
En Apacilagua, Choluteca, uno de los municipios más afectados, el alcalde Carlos Alberto Martínez indicó que la Asociación de Ganaderos local reporta más de 45 cabezas de ganado muertas durante la temporada seca, incluyendo casos recientes en los que se contabilizaron más de 20 animales en una sola semana.
Según el edil, la mayoría de los afectados son pequeños productores que dependen de pocas reses para sostener a sus familias mediante la venta de leche y derivados.
En el caso de El Triunfo, Choluteca, las autoridades locales señalaron que la disminución de los niveles de agua en pozos y la desaparición de quebradas ha impactado tanto en el consumo humano como en la producción agrícola y ganadera.
Zona occidental también registra afectaciones
En el occidente del país, específicamente en comunidades entre Santa Bárbara y San Pedro Zacapa, también se han reportado muertes de ganado asociadas a la falta de pasto y las altas temperaturas.
Autoridades ambientales locales indicaron que pequeños productores han perdido animales que representan su principal patrimonio económico, lo que incrementa la vulnerabilidad de las familias rurales en estas zonas.
Sin cifras oficiales consolidadas
Pese a los múltiples reportes provenientes de distintas regiones, las instituciones del sector agropecuario aún no cuentan con un registro nacional unificado que permita establecer el total de pérdidas de ganado a causa de la sequía.
El Censo Agropecuario Nacional estima que en Honduras existen aproximadamente 2.25 millones de bovinos, distribuidos en todo el territorio, lo que refleja la importancia del sector ganadero en la economía rural.
No obstante, la falta de un sistema de monitoreo centralizado dificulta la evaluación precisa del impacto de la sequía en el hato nacional.
Posiciones encontradas entre productores y autoridades
Mientras los ganaderos aseguran que la situación supera su capacidad de respuesta, autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) sostienen que el país ya enfrenta escenarios de variabilidad climática previsibles y que los productores deben fortalecer sus mecanismos de preparación.
El ministro de la SAG, Moisés Molina, ha señalado que una parte del sector sí logró almacenar alimentos suficientes para enfrentar la temporada seca, aunque reconoció la necesidad de mejorar la planificación ante eventos climáticos recurrentes.
Sin embargo, productores del sur y occidente consideran que la intensidad de la sequía actual ha sobrepasado los niveles habituales y ha dejado sin opciones a numerosos pequeños ganaderos.
Impacto económico y riesgo para la producción
Representantes del sector agrícola advierten que la crisis no solo representa pérdidas inmediatas de ganado, sino también un posible impacto en la economía rural.
La reducción del hato ganadero podría traducirse en una menor producción de leche y carne en los próximos meses, con posibles efectos en los precios al consumidor si la tendencia continúa.
Además, el aumento en los costos de alimentación animal y la escasez de insumos agravan la situación de los productores, especialmente en zonas donde no existen alternativas de abastecimiento.
Amenazas adicionales: el gusano barrenador
A la crisis provocada por la sequía se suma la presencia del gusano barrenador, una enfermedad parasitaria que continúa afectando al ganado en diferentes regiones del país.
De acuerdo con datos del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (SENASA), en Honduras se han registrado cerca de 5,000 casos en animales y al menos 225 casos en humanos.
Aunque no todos los decesos de ganado están relacionados con esta enfermedad, autoridades sanitarias mantienen vigilancia activa debido a que las condiciones de debilidad en los animales podrían aumentar su vulnerabilidad a infecciones.
Llamado a reforzar medidas de prevención
La Secretaría de Salud ha recomendado reforzar las medidas de protección en corrales y establos, así como la atención inmediata de heridas en animales para evitar la proliferación de larvas del gusano barrenador.
El jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud, Homer Mejía, insistió en la importancia de utilizar medidas de protección física en espacios donde se resguarda el ganado y de mantener control sanitario permanente en comunidades rurales.
Una emergencia en desarrollo sin cifras definitivas
Aunque los reportes locales confirman la muerte de decenas de reses en distintos puntos del corredor seco, la dimensión real de la crisis ganadera aún no ha sido determinada oficialmente.
La ausencia de datos consolidados a nivel nacional impide establecer con precisión si los casos actuales representan eventos aislados o el inicio de una emergencia ganadera de mayor escala.
Mientras tanto, productores continúan solicitando apoyo en alimentación, agua y financiamiento, mientras las autoridades insisten en medidas de prevención y adaptación climática.
El comportamiento de las lluvias en las próximas semanas será clave para determinar la evolución de la crisis y el impacto real sobre la producción ganadera en el país.
