Julissa Clementina Lanza Fúnez, de 28 años, es recordada por familiares y allegados como una mujer “muy luchadora”, dedicada a sacar adelante a sus tres hijos, con quienes mantenía su principal motivación de vida.
Originaria de Olancho, la joven trabajaba en una tortillería en el barrio Las Acacias, en San Esteban, donde era reconocida por su esfuerzo diario y compromiso con el sustento de su hogar.
Quienes la conocían destacan que era una madre responsable, trabajadora y perseverante, que enfrentaba con valentía las dificultades económicas para garantizar el bienestar de sus hijos.
Su entorno cercano la describe como una persona amable y solidaria, siempre dispuesta a ayudar, lo que ha generado profunda consternación tras su fallecimiento.
Julissa permaneció 12 días en estado crítico luego de la explosión ocurrida el pasado 8 de mayo, hasta que este miércoles 20 de mayo se confirmó su fallecimiento, dejando un vacío en su familia y comunidad.
