Por: Marcio Sierra
En la débil democracia hondureña hay que resolver problemas concretos sin renunciar a los principios esenciales del Estado de derecho. Es en este contexto, que debemos valorar los adelantos de la gobernabilidad pragmática democrática que tenemos hoy en Honduras. O sea, qué progresos importantes podemos considerar en la fase inicial de la gestión pública que desempeña el presidente Nasry Asfura.
Actualmente, a tres meses de gobierno nacionalista, en vez de enfatizar en cambios ideológicos, está empeñado en dar soluciones viables a los desafíos reales que enfrenta la sociedad. Tales como: el reordenamiento institucional y la austeridad estatal, aumentar la inversión, recuperar la confianza económica y gestar financiamiento para fortalecer la política social. No obstante, que todavía es prematuro para medir resultados estructurales, hasta el día de hoy, se percibe un enfoque gubernativo centrado en ordenar la administración estatal; lo cual, se evidencia en el presupuesto aprobado para 2026, se ha propuesto afianzar la apertura económica y buscar recursos para invertir en la política social. Se observa un desempeño de los poderes del Estado, con mayor autonomía.
El poder ejecutivo ya no actúa bajo una abusiva autoridad, por otra parte, el poder legislativo se ha dinamizado y han logrado importantes reformas que tienden a corregir irregularidades en el Consejo electoral, han aprobado varios proyectos orientados al desarrollo de la infraestructura rural y las municipalidades. Y, en el poder judicial, van introduciendo cambios que buscan alejar este poder de la instrumentalización política y darles una mayor independencia a los procesos de aplicación de la justicia. Hasta ahora, hay avance en cuanto al logro de la estabilidad institucional, pero aún se observan, ciertas conflictividades coyunturales en el entramado de la sociedad civil, que tienden a nublar la gobernanza, dificultar el diálogo y la concertación social que emprende el gobierno.
La gobernabilidad nacionalista, demuestra que ninguna fuerza política posee por si sola todas las respuestas. Por lo cual, se ven señales que confirman acuerdos entre el gobierno, ciertas fuerzas opositoras, el sector privado, la sociedad civil y la comunidad internacional, es apreciable ver señales de que existe una voluntad política para lograr reformas en base a consensos más que a imposiciones autoritarias. Asimismo, se comprueba que valoran menos la narrativa demagógica y simpatizan más con los hechos verificables. Por ejemplo, el apoyo a las alcaldías con equipamiento apropiado para realizar obras de infraestructuras productivas locales, se han comenzado a fortalecer las escuelas y los hospitales. Aunque, aún no se aprecian avances en la reducción de la pobreza y la apertura de oportunidades laborales. Sí el gobierno nacionalista democrático no logra demostrar resultados tangibles en estos aspectos del desarrollo, la credibilidad del sistema político se va a debilitar y el desencanto ciudadano va a aumentar. Igualmente, están demostrando transparencia y rendición de cuentas, en este sentido, el pragmatismo democrático será reconocido toda vez que tales condiciones se cumplan con eficacia, evitando las actitudes autoritarias, la corrupción, la parálisis y el desequilibrio institucional. El pueblo, anhela ver instituciones auditoras activas y fuertes, un viable acceso a la información pública y la sanción a los abusos.
No obstante, que se están produciendo avances relativos que reflejan una gobernanza nacionalista con mayor maduración política y la superación gradual del progresismo populista demagógico socialista; el gobierno, es objeto de una oposición confrontativa que utiliza la estrategia de movilización popular, inducidas desde el Colegio Médico y que cuenta con el apoyo del Partido Libre y dirigentes del FNRP. Al parecer, es en el sistema de salud en donde se originan los problemas institucionales más agudos y que inciden en las organizaciones de la sociedad civil, para genera un bloque opositor en contra del gobierno. Da la impresión, que la gestión en el Ministerio de Salud, no es conducida con capacidad suficiente para superar la conflictividad institucional que enfrenta; lo cual, puede afectar a la gobernanza nacionalista que dirige el presidente Asfura.
